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Esther Vivas: “A las madres se nos imponen unos ideales de maternidad tóxicos, inasumibles, generadores de culpa y malestar”

By 14 Julio, 2020 No Comments

La periodista española y autora del libro “Mamá Desobediente. Una mirada feminista a la maternidad” cuestiona y analiza cómo viven las madres la crianza en esta sociedad capitalista y patriarcal.

Por Antonella Ferma Reveco

“Estoy en un café escribiendo este artículo y siento culpa. Mi hijo de diez meses está en la casa jugando con mi nana y no conmigo. Vengo de una reunión de trabajo donde todos hablaron de cosas que yo no sé (…) Esa culpa de no estar todo el tiempo con mi hijo pero sentirme ahogada cuando paso el día entero con él se llama ambivalencia. Y, creo, es la palabra que mejor define la maternidad”. Con este testimonio de su editora chilena, Esther comienza a introducirnos en la realidad de las madres en su libro recientemente publicado en Chile por la editorial Catalonia.

Desde el feminismo, Esther analiza la maternidad a través de sus diferentes esferas. Utilizando interesantes y variadas referencias, la periodista y también madre de un niño de 5 años, reflexiona sobre este enorme y diverso mundo que es la crianza para las mujeres, experiencia que es relegada al silencio y oculta en los hogares y la intimidad de las madres. Además, la autora aborda temas tan relevantes y polémicos como la violencia obstétrica, el negocio de la lactancia artificial, la depresión postparto, entre otros. Esther nos confidenció que la maternidad para ella ha sido tan intensa como satisfactoria, y políticamente reveladora, lo que queda evidenciado en su obra, ya que es enfática al plantear la importancia de “reivindicar la maternidad como responsabilidad colectiva, en el marco de un proyecto emancipador. No se trata de idealizarla ni de esencializarla, sino de reconocer su contribución histórica, social, económica y política”.

¿CÓMO SURGIÓ LA IDEA O NECESIDAD DE CREAR “MAMÁ DESOBEDIENTE”?

Una vez me convertí en madre tomé conciencia de cómo una experiencia tan central en la vida de muchas mujeres no solo era invisible a nivel social y político, sino en el seno de los movimientos que aspiran a cambiar esta sociedad. Y este silencio, en el marco de una sociedad patriarcal y capitalista, facilita que se den situaciones de abuso. La normalización de la violencia obstétrica es seguramente el mejor ejemplo.

AL COMIENZO DE TU LIBRO DICES QUE UNA DE LAS PALABRAS QUE MEJOR DEFINE LA MATERNIDAD ES “AMBIVALENCIA” ¿POR QUÉ?

La maternidad es ambivalencia, es decir implica una serie de sentimientos y actitudes contradictorias. Un ejemplo, no hay nadie a quien queramos tanto como a nuestras criaturas, pero a menudo no podemos más con ellas. Aceptar la ambivalencia como parte consustancial de la maternidad, nos ayuda a tener una experiencia materna más satisfactoria, evitando todo sentimiento de culpa cuando la frustración nos desborda.

ESTE AÑO LA REBELIÓN DEL CUERPO REALIZÓ SU NOVENA ENCUESTA SOBRE “MATERNIDAD Y ESTEREOTIPOS” Y UNA DE LAS CIFRAS QUE MÁS NOS LLAMÓ LA ATENCIÓN FUE QUE EL 72% DE LAS ENCUESTADAS SE HA SENTIDO CULPABLE POR SU FORMA DE EJERCER LA MATERNIDAD ¿TE HACE SENTIDO?

Totalmente. A las madres se nos imponen unos ideales de maternidad tóxicos, inasumibles, generadores de culpa y malestar. De aquí que sea imprescindible derribar el mito de la madre perfecta. Ya sea ese ideal de madre sacrificada y angelical, sin intereses propios, útil al sistema patriarcal, como su versión neoliberal moderna de “súper mami” que llega a todo, siempre disponible para el empleo y con un cuerpo perfecto. La maternidad real no es esto.

¿LA MATERNIDAD HA SIDO UNA DE LAS BANDERAS DE LUCHA DEL FEMINISMO O ES UNA DEUDA PENDIENTE?

Es un tema pendiente. Históricamente la maternidad ha sido utilizada por el patriarcado como un instrumento para controlar el cuerpo y la vida de las mujeres. Ante esta imposición, se rebelaron las feministas de los años 60 y 70. Sin embargo, en este rebelarse se cayó en un cierto discurso antimaternal. En la actualidad, hay una nueva generación de feministas que hemos crecido en un contexto donde la maternidad ya no es un destino único, gracias precisamente a la lucha de nuestras antecesoras, y esto hace que miremos a la maternidad con menos prejuicios, distinguiendo entre la maternidad patriarcal impuesta y la experiencia materna libremente elegida. La nueva ola feminista debería de incluir la maternidad en clave de derechos en su agenda política.

¿POR QUÉ LA MATERNIDAD DEBERÍA SER FEMINISTA?

La maternidad es un campo en disputa con el patriarcado y el capitalismo. Ante el discurso hegemónico, conservador y liberal, que nos habla de una maternidad única, esa “madre perfecta”, que es sumisa, abnegada y eficiente, hay que reivindicar la mamá que se equivoca, esa que no llega a todo, y reivindicar también esa maternidad feminista, que quiere decidir sobre su embarazo, su parto y su lactancia, que quiere decidir, en definitiva, sobre su cuerpo. Hay que reclamar el carácter político de la maternidad.

EN TU LIBRO MENCIONAS QUE LA NATALIDAD EN CHILE HA CAMBIADO MUCHÍSIMO DURANTE LAS ÚLTIMAS DÉCADAS: AL PRINCIPIO DE LOS SESENTA LA MEDIA ERA 5 HIJES POR MUJER, EN CAMBIO, EN 2017 ERA 1,6; Y ADEMÁS EXISTE UNA POSTERGACIÓN DE LA MATERNIDAD ¿A QUÉ ATRIBUYES ESTE CAMBIO? ¿ESTÁ LA SOCIEDAD PREPARADA PARA LA MATERNIDAD?

Nuestra sociedad da la espalda a todo lo que implica la maternidad, la crianza y la dependencia. Las mujeres saben que si tienen criaturas se las penalizará en el empleo, que deberán asumir un mayor trabajo de cuidados. Sin embargo el problema no es la maternidad sino una sociedad y un mercado de trabajo que dificultan la experiencia materna. No se trata de adaptar la maternidad a un sistema socioeconómico anti-vida sino transformar este último para que incluya la maternidad, la infancia y el cuidado, señalando que estas tareas son responsabilidad de todos, tanto de mujeres como de hombres. Hay que desfeminizar el cuidado y desindividualizar la crianza.

DE HECHO, NUESTRA ENCUESTA ARROJÓ TAMBIÉN QUE EL 81% DE LAS ENCUESTADAS SE HA SENTIDO JUZGADA POR OTRAS MUJERES RESPECTO DE SU MATERNIDAD ¿A QUÉ CREES QUE SE DEBA ESTO?

A las mujeres, en una sociedad patriarcal, siempre se nos juzga, hagamos lo que hagamos, y con las madres sucede lo mismo. Se considera que nunca hacemos nada bien, demos la teta o el biberón, cuidemos el pequeño en casa o lo llevemos al jardín de infancia. Creo que es muy importante la sororidad entre mujeres y madres. No se trata de juzgar a otra mujer por su crianza, sino darle toda la información, apoyarla y acompañarla.

EN ESE CONTEXTO ¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA DE LA CO-RESPONSABILIDAD PARENTAL?

Hay que maternizar la paternidad. La crianza debe ser ejercida no solo por las mujeres, sino también por los hombres, dejando de ser una tarea propia del género femenino. La corresponsabilización en el cuidado de las criaturas es imprescindible. La maternidad también es un deber de los papás.

EN TU LIBRO MENCIONAS TAMBIÉN QUE TANTO LOS DERECHOS DE LAS MADRES, COMO DE LOS HIJES SON PISOTEADOS CONSTANTEMENTE, ¿POR QUÉ?

Vivimos en una sociedad adultocéntrica, a la que la crisis del coronavirus ha hecho caer la careta. Lo hemos visto, desde que estalló la pandemia, con unas políticas que han mantenido a las criaturas encerradas en casa, sin tener en cuenta sus necesidades físicas y emocionales. El discurso contra las criaturas tiene mucho que ver con el discurso antimaternal. La sociedad exalta hipócritamente la infancia, del mismo modo que hace con la maternidad, al tiempo que le da la espalda y niega sus necesidades reales. 

¿QUÉ PIENSAS SOBRE QUE EN CHILE PRACTICAMENTE 1 DE CADA 2 NIÑOS NACE POR CESAREA? (SEGÚN CIFRAS DE 2015) ¿QUÉ CONSECUENCIAS TRAE PARA AMBOS ESTE MÉTODO?

Se trata de algo muy preocupante, ya que estamos cambiando la manera de nacer. Si cuando la cesárea empezó a aplicarse, 150 años atrás, era una operación quirúrgica que permitía salvar la vida de algunos bebés que presentaban dificultades en el nacimiento, ahora se ha generalizado de tal manera que ha desembocado en una nueva forma de dar a luz, que se está convirtiendo en habitual. La relación entre la excepción y la norma se invierte. Una tendencia que se explica por cambios socioculturales de fondo sobre la percepción del parto, el cual es considerado una fuente de riesgos, mientras que la cesárea aporta la falsa sensación de seguridad y control. Su normalización ha creado una equívoca impresión de autonomía en las mujeres, como si la ciencia nos hubiese liberado de los peligros y los dolores del parto, cuando en realidad la cesárea, como norma, no solo conlleva más riesgos para la madre y el bebé, sino que nos genera mayor dependencia respecto al sistema médico, enajenándonos de nuestro cuerpo.

NO SOLO LAS MUJERES QUE SON MADRES SON BLANCO DE CRÍTICAS ¿NO SER MADRE ES UNA OPCIÓN VÁLIDA EN ESTE SOCIEDAD?

La maternidad debe ser una elección, nunca una imposición. Sin embargo, todavía a día de hoy, las mujeres que deciden no ser madres se las juzga y se las cuestiona. Una cara más de la sociedad patriarcal en la que vivimos, donde aún y el paso del tiempo se sigue asociando mujer con maternidad.

¿QUÉ CONSECUENCIAS CREES QUE HA TRAÍDO LA CUARENTENA PARA LAS MADRES?

La cuarentena tiene un impacto directo en la maternidad y la crianza. En la medida en que se han cerrado las escuelas y las criaturas deben estar todo el día en casa, alguien tiene que cuidar de ellas. Y este alguien, una vez más, son las mujeres, y en este caso en particular las madres. Además, en un contexto donde tenemos que seguir trabajando en el mercado laboral, las madres sufrimos estrés y ansiedad por no llegar a todo. Entonces, nos sentimos “malas madres” y “malas profesionales“. Una situación que genera mayores desigualdades de género en el empleo, ya que las mujeres, en este contexto, rinden menos que los varones y/o deben tomarse una reducción de su jornada laboral que conlleva una reducción de su salario.

EN CONCLUSIÓN, PARA TI ¿CÓMO DEBERÍA SER LA MATERNIDAD?

La maternidad es un campo en disputa con el patriarcado y el capitalismo. Por eso tan importante que desde el feminismo tengamos un relato propio sobre la experiencia materna que rechace ese ideal de madre perfecta que nos imponen y saque del armario la maternidad real, con todas sus luces y sombras. La maternidad tiene que ser leída en clave feminista y emancipadora. Hay que reivindicar nuestro derecho a decidir, como madres, sobre el embarazo, el parto, la lactancia y la crianza. Y para que esto sea posible, hay que transformar la sociedad. Asimismo, tenemos el reto de reconciliarnos con nuestro cuerpo y reconocer nuestra capacidad para parir y dar de mamar.

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