Testimonio

Mi historia

By 15 Julio, 2019 No Comments

Tenía 3 años cuando me hacían sentir diferente por haber nacido mujer.
Tenía 4 años cuando me encarcelaban cual camisa de fuerza a un vestidito pomposo estilo Candy Candy, zapatos de charol y calcetines blancos con vuelos para ser “Señorita”.
Tenía 6 años cuando sentí por primera vez que ese niño que me gustaba jamás se fijaría en mí.
Tenía 8 años cuándo mi familia me molestaba mientras comíamos diciéndome “deja ese pan o te pondrás más redonda”.
Tenía 11 años cuando me encaraban que debía aspirar a verme y ser igual de femenina que mi hermana, también tenía 11 cuando abusaron de mí.
Tenía 14 años cuando quería ser invisible para el mundo.
Tenía 16 años cuándo mi cuerpo se desarrolló y yo no entendía que me había pasado, ese año me intenté quitar la vida.
Tenía 17 años cuando comencé a inventar escusas para no comer y si comía me escondía en algún baño a vomitar.
Tenía 19 años cuando quedé embarazada.
Tenía 20 años cuando mi cuerpo se marcó con llagas al dar a luz a mi hija.
Tenía 23 años cuándo me fueron infiel y mi madre me dijo que había sido mi culpa por despreocupada, por dejarme estar, por engordar y no “atender” cómo corresponde a mi pareja, mi hija tenía tres años y yo estaba en la Universidad.
Tenía 25 años cuando comencé a tener relaciones autodestructivas y tuve sexo sin tener ganas sólo por autoflagelación, en ese momento me di cuenta que yo no tenía la culpa, me di cuenta que no merecía más daño.
Cuándo dicen que las mujeres somos exageradas y que nuestra lucha es moda nos dejan como única opción la indignación.

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