Feminismo

El asco que llevamos dentro

By 18 Febrero, 2019 2 Comments

La mayoría de los comentarios en redes sociales sobre el actuar del alcalde de Puerto Varas (dígase con nombre y apellido) Ramón Bahamonde expresan asco: asco de la situación, asco del actuar del señor Bahamonde, asco del señor Bahamonde, asco de las explicaciones dadas por el señor Bahamonde, asco de la no-reacción de quienes presenciaron la situación, asco de cómo los medios de comunicación han reproducido explicaciones injustificables sin un ápice de crítica, asco de reconocerse en una situación similar que muchas vivimos en privado pero que Camila Gallardo enfrentó en público sobre un escenario. En definitiva: asco, de ése que genera náuseas ¿pero por qué asco?

Todas las personas nacemos con la capacidad de sentir asco, es decir, con la capacidad de generar conductas de rechazo a estímulos considerados dañinos para nuestra salud física y mental. Nacemos con asco – o con la capacidad de asquearnos – porque éste es clave para asegurar nuestra sobrevivencia: es una emoción que nos impulsa a la acción, que nos permite alejarnos de personas, situaciones, aromas, o cualquier estímulo que nos resulte dañino. Sin embargo, a nivel social, el asco también existe: socioculturalmente moldeamos esta emoción innata para proteger y preservar ciertos valores culturales. Por lo tanto, el asco tiene consecuencias en nuestras relaciones sociales: sentimos asco ante personas o situaciones que trasgreden lo ‘socialmente aceptado’. Y, como mujeres, ¿cuántas veces hemos sentido asco? Desde niñas nos presionan a “darle un besito” al tío, al amigo, al vecino, aun cuando no queremos. Nos presionan a ser agradables, a ser afectuosas, aunque no nos nace. Así, poco a poco, nos enseñan a ser complacientes, sumisas, y  a callar lo que nos genera rechazo porque ¡mientras más calladita, más bonita!

Hoy, sin embargo, los tiempos han cambiado y comenzamos a sacar la voz. ¡Déjennos gritar que sentimos asco!  Sentimos asco cuando el señor Bahamonde intenta besar – sin su consentimiento – a Camila Gallardo sobre un escenario y ante cientos de espectaores. Sentimos asco cuando leemos que el señor Bahamonde exige disculpas públicas por parte de Camila, la víctima de, a lo menos, un ‘malentendido’. Sentimos asco cuando el señor Bahamonde justifica lo injustificable, cayendo en lugares comunes como apelar a una cierta ‘decencia’ y culpar a la víctima de una situación de acoso sexual que él sigue intentando llamar ‘malentendido’, por esconderse tras “Camila no es de mi gusto”, “Camila puede ser mi hija”, “es que Camila no entendió, así de cariñosos somos la gente del sur”. Sentimos asco cuando, nuevamente, se culpabiliza a una mujer de una situación que ella NO generó cuando lo único que hizo fue sacar la voz y poner límites.

Hoy es lunes y despertamos sintiendo asco de leer sobre Camila Gallardo siendo acosada en un escenario por parte de don Ramón Bahamonde; sobre la evolución de Carolina Torres, quien sigue internada en la Posta Central tras ser víctima de un ataque lesbofóbico; sobre la píldora del día después como causa principal del aumento del VIH/SIDA considerando que las mujeres somos sus únicas usuarias; sobre la defensa a Nicolás López pese a estar ad-portas de ser sometido a juicio por casos de abuso sexual y violación… por eso decimos ¡NO MÁS! Estamos cansadas de sentirnos así, de sentir asco, de ser agredidas, cuestionadas, y juzgadas por nuestra forma de hablar, de lucir, por amar, por luchar y defendernos. ¡NO MÁS! Porque queremos dejar de sentir asco cada vez que explicaciones absurdas emerjan para justificar la violencia de género, ya sea física, sexual, simbólica, económica. Por eso, y más, este 8 de marzo #LaHuelgaVa.

 

Por #ContenidosLRC

 

Join the discussion 2 Comments

Leave a Reply