Testimonio

Tienes sobrepeso, ¿lo sabías?

By 12 Febrero, 2019 No Comments

Creo que ésta es la primera vez que hago un acto de desahogo sobre lo que es mi vida. Claramente no sé cómo comenzar pero quiero que este desahogo sea un comienzo y, también, un final de lo es la lucha conmigo misma día a día. Comencemos.

Soy una mujer joven de 20 años con una vida relativamente ‘normal’ (sé que la ‘normalidad’ la da la sociedad, mi familia, todos menos yo). Desde que tengo recuerdos siempre ha sido difícil mirarme al espejo. Es prácticamente una rutina ir al espejo mil veces al día para verme levantar la polera, salir, y volver para inhalar y ver mi grasa. La importancia que le doy al cómo me veo nunca me ha dejado. Recuerdo a mi mamá diciéndome ‘eso engorda’, ‘así no puedes usar bikini’, además de tantas limitantes más que yo siempre me puse, he puesto, y me pongo. Quizás la mayoría de las veces son inexistentes pero, para mí, están ahí.

Han sido tantas lágrimas derramadas, tantas frustraciones, que mi testimonio sería realmente eterno. Sin embargo, lo que me impulsa a escribir hoy es lo que justamente me sucedió esta mañana.

Pedí una hora médica al ginecólogo. Teniendo experiencias con doctores ‘hombres’ – donde sólo te abren las piernas, te repiten cosas como una grabadora, y listo ¡siguiente paciente! – decidí ir a una ginecóloga ‘mujer’. Fui con toda la fe que sería una experiencia buena y diferente a todas las anteriores. Pensé que la ginecóloga, como ‘mujer’, resolvería mis preocupaciones y que me entendería. Realmente me equivoqué.

La ginecóloga era una mujer extranjera pero ya en Chile por varios años. Su consulta no duró más de 5 minutos. Todas las preguntas que le hice – porque estoy preocupada y no sé la respuesta a mi problema, yo no estudié medicina – no fueron resultas: no recibí ninguna explicación detallada. Hice más preguntas y ella, con un carácter muy serio y leves sonrisas, me respondía en tono de burla sobre lo que le estaba preguntando. Cuando me examinó no me dijo nada: ninguna pregunta sobre cómo me sentía, si estaba cómoda, si algo me dolía. En un momento tocó mi abdomen y me dice: “tienes sobrepeso, ¿lo sabías? Te mandaré a hacer más exámenes para ver si no tienes resistencia a la insulina o diabetes. ¿Alguna otra pregunta?”.

Me sentí terriblemente incómoda. Traté de disimular mi pena e hice una broma: “sí, antes tenía más sobrepeso. Me he esforzado en bajarlo y cuidarme” (porque, claro, prácticamente he estado toda mi vida a dieta buscando ser flaca). Su respuesta sólo fue: “no lo sé. Parece que tu problema se debe sólo a que no debes saber cómo cuidarte y por eso vienes a preguntarme por otras cosas. ¿Algo más”.

No supe qué hacer. Me vestí, agarré mis cosas, le dije ‘gracias’, y me fui.

Puede que sólo sean preguntas, sin ninguna doble intención. Puede que sea normal preguntar eso para un médico. Pero, para mí, que he luchado toda mi vida para ser flaca, cuadrar con el estereotipo sin lograrlo, que alguien me recuerde que tengo sobrepeso, que no puedo usar lo que me gusta, no es normal. No es fácil, me quebró. Desde el 2017 que he intentado amarme, cuidarme, de sentirme feliz al despertar. Lo estaba logrando, creía, hasta hoy, cuando fui a la ginecóloga.

Espero seguir luchando. En un futuro espero que las mujeres que vivan o sientan esto, esta incomodad consigo mismas, no les afecten las preguntas ni los comentarios de los demás, y que sólo amen sus cuerpos.

Como dije al principio, éste es un comienzo pero también un fin. Permitir escribir sobre este dolor ayuda, y mucho.

Muchas gracias por el espacio que dan.

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