Testimonio

¡Sé feliz y a la mierda todo!

By 6 Febrero, 2019 No Comments

Nací en una familia muy conservadora en donde me inculcaron, obviamente, valores conservadores: me enseñaron que amar a la persona de tu mismo sexo está mal, que éste es el pecado más grande que puedes cometer. Mi colegio, también era enfermo de católico, me enseñaron lo mismo.

Cuando fui creciendo me di cuenta que yo era ‘distinta’: mis amiguitas ya andaban pololeando y les gustaba un chico. ¿En cambio yo? Me llamaban la atención ambos sexos y esto, obviamente, creó un conflicto interno cuático. No me aceptaba y llegué a crear el siguiente sistema: cada vez que me gustaba una chica me hacía daño a mí misma y pensaba en quitarme la vida.

Tengo un historia muy largo con chicos porque, de verdad, quería forzarme a ser heterosexual. Claro, eso no paró sólo en el pololeo – ¿qué le gustará a los chicos? – sino que mi primera experiencia sexual fue con un chico 7 años mayor que yo, compañero de preuniversitario. ¿El resultado? Obviamente no funcionó pero seguí insistiendo con este chico hasta que me enamoré perdidamente de mi pareja. Lo injusto va aquí: todos me dicen que tengo que tener pareja ‘hombre’, casarme por la iglesia y por el civil, quedarme en la casa, ser una fábrica de bebés y dedicarme al hogar y a criarlos. Pero, paren, en realidad sí puedo hacer todo eso con mi pareja actual sin ser ‘fábricas de bebés’: tener a nuestrxs hijxs, dedicarnos equitativamente a estxs, y seguir trabajando.

Si alguna de ustedes está pasando por este proceso de aceptar que no son heterosexuales quiero decirles algo que me hubiera gustado escuchar en su momento: existen muchas formas de amar y ninguna está errada o es pecado. Todas las formas de amar son válidas y perfectas mientras exista respeto. Acéptate porque no cambiarás tu orientación sexual por más que trates: es parte de ti, abrázala, abrázate y ama tu ‘diferencia’. Al final de cuentas, todxs somos diferentes. Si alguien no acepta tu forma de amar, no lx escuches: te está mintiendo, no importa si es conocidx, amigx, o familiar (no existe ninguna obligación de amar incondicionalmente a nuestra familia). Aléjate de quien te haga mal y no te sientas minoría: no lo somos, recuerda. Hasta Freud decía que nacemos con bisexualidad innata así que… ¡sé feliz y a la mierda todo!

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