Testimonio

Desahogo

By 20 Diciembre, 2018 No Comments

Hace tiempo estoy buscando desahogarme y, definitivamente, esto es un buen comienzo.

Hace exactamente 10 años tengo una relación con el que ahora es el padre de mis hijos. Pololeamos 4 años antes que llegara el primer retoño. Durante los primeros años todo bien, una maravilla. Poco tiempo antes de convertirnos en padres fue cuando comenzaron los problemas. Juntos decidimos que convivir en la casa de mis padres era nuestra mejor opción… pero todo ha sido un caos desde entonces. Él comenzó a dejarme sola y cualquier panorama era mejor que estar conmigo. Siempre me dio la impresión que no le tomaba el peso a lo que estaba por venir. Luego de nacido nuestro bebé, reclamaba que no podía dormir, que él debía trabajar al día siguiente, siendo que el fin de semana poco le importaba dormir a cambio de salir con amigos a pasarla bien. Por mi parte, pasaba noches en vela, esperando que él llegara aunque fuese tarde. Algunas veces, simplemente, no llegaba y así podía pasar fines de semana enteros.

Pasaron casi tres años aguantándome su olor a trago, sus estupideces, sus salidas nocturnas, arrancadas secretadas y mentiras que descubrí con el tiempo… ¡ahg!

Cuando esperaba a nuestro segundo hijo, me enteré de cosas que me cortaron el corazón en pedazos. Yo tenía prohibido por mi ginecólogo tener relaciones sexuales así que ya sabrán lo que viene: sí, me fue infiel. En fin, tontamente lo dejé pasar aunque cada vez que me acuerdo me da rabia, pena, impotencia, y se lo saco en cara (obviamente, él se molesta).

Con dos niños, me encuentro en un difícil escenario: estoy sola, no siento su apoyo, ni su contención. Una vez me dijo que lo dejara tranquilo porque “me tenía de todo”, o sea, que prácticamente estaba “reclamando de satisfecha”. Las discusiones se tornaron constantes y yo comencé a pasar por estados ansiosos por lo que tengo sobrepeso. Lamentablemente, el panorama no ha cambiado y sigo esperando que él madure, que no me deje tanto tiempo sola con los niños. Sigo haciendo sola lo que es pega de dos mientras él sigue priorizando sus intereses por encima de sus deberes. No puedo decir que ha sido un padre ausente pero sí que me ha faltado y fallado muchas veces.

¿La buena noticia de esto? Después de haber ido al médico y que éste me dijera que tengo problemas de colon, hice un cambio de switch y tomé la aterrizada decisión de relajarme y mandar todo a la cresta. Decidí regalonearme todo lo que está en deuda conmigo y disfrutar.

Aun así, con mis 22 kilos de sobrepeso, me siento bien. Porque esa persona que me habla en el espejo me dice que soy bacán y  resalta otras cualidades que me hacen única; cualidades no físicas y me que me agradaban mucho más que verme bien con el outfit de moda. Lo más importante, esa persona dice que mi felicidad depende de mí y de nadie más.

Ya cambié. No más abusos, no los aguantaré más. Hoy sólo veo el presente y un futuro sin miedo.

La actriz
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