Testimonio

La actriz

By 17 Diciembre, 2018 No Comments

Contenido sensible

 

Le di muchas vueltas durante mucho tiempo el contar mi historia. Vi tantos testimonios que me hicieron decidir contar mi vida porque es un conjunto de todo, de varias violencias.

Mi padre fue un hombre violento con mi madre toda la vida. Por ejemplo, cuando mi hermano tenía dos años, ella iba a separarse de él luego de un tiempo distancias por los golpes (mi madre lleva tatuado un golpe en la cara hecho por él, cuando intentó quemarle la cara y ella se defendió con una taza). En ese tiempo, mi madre fue a buscar las cosas a la casa para irse pero mi padre estaba ahí, esperándola, con el único objetivo de violentarla y abusarla. Fruto de ese abuso nací yo, sin amor, sin nada. Fue cuando mi madre se enteró que estaba embarazada de mí que volvió con él por el miedo de estar sola, sin familia ni medios económicos. Además, como muchacha de campo,  ¿qué le quedaba?, ¿ser nada de ricos? Volvieron y a los 8 meses de embarazo, mi padre golpeó tanto a mi madre que no sé por qué no me pasó nada. A veces pienso que hubiera sido mejor que me muriera.

Nací un 3 de noviembre de 1985. A partir de los 4 años recuerdo que mi padre, cada vez que llegaba ebrio, me llevaba a su cama y empezaba a tocar mi vagina. Mi mamá jamás se dio cuenta y yo, que era una niña, no sabía si eso era bueno o malo, correcto o incorrecto, normal o anormal. Fue mi papá quien me sexualizó antes de tiempo, quien me rompió la vida por dentro mientras que por fuera sentía que mostraba una máscara y era digna de ganar el premio a la mejor actriz.

Al pasar el tiempo, empecé a darme cuenta que todo esto era incorrecto y me alejé de mi papá. ¿Su desquite? Pegarme cada vez que podía. Según él, yo era una “puta” teniendo 11 o 12 años. No me dejaba salir, no me dejaba usar la ropa que yo quería (porque, según él, “me andaba mostrando”), y cada vez que me pegaba aprovechaba de pegarle a mí. Muchas veces vi cómo mi papá obligaba a mi mamá a tener relaciones sexuales con él.

Mi vida entre los 4 y 15 años fue un desastre. Mis penas, literalmente, me las comía. Empecé a engordar, lo que sólo aumentó mi inseguridad. Crecí siendo muy solitaria. Tenía pocas amigas pero jamás les contaba mi vida, jamás las llevé a mi casa, jamás les presenté a mis papás. Mi mundo se forjó como una gran mentira y en tratar de ser una adolescente normal pese a que me costaba todo. Me miraba al espejo y sólo veía desgracia, fealdad, obesidad, soledad. Me costaba relacionarme con hombres porque siempre me daban miedo. Me sentí muchos años insegura de mí misma hasta que mi mamá decidió enviarme a otro lugar a estudiar.

A los 18 años tuve mi primer pololo, quien fue mi primer todo. Jamás supo por qué le costó tanto llevarme a la cama. A veces me tocaba “un poco más” y me venía una especie de rechazo y me sentía mal. Pasaron meses hasta que perdí mi virginidad. Recuerdo que él fue lindo pero yo no sentí nada. Fue como alguien encima de mí y nada más. Él me preguntó qué me pasaba, por qué estaba tan mal. Ahí salieron mis dotes de actriz: le dije que estaba “nerviosa”. Sólo con el tiempo pude entender lo que era “hacer el amor” y disfrutarlo. Al tiempo después terminamos y me vino una depresión salvaje: intenté cortarme las venas y comencé a ser dependiente de medicamentos antidepresivos.

Al par de año tuve otro novio. A él tampoco le conté nada de mi pasado y volví a ser la actriz de siempre. Al comienzo fue todo muy lindo pero todo se volvió muy tóxico al final: llegué a humillarme por él y sufrí violencia física por su parte. Aguantaba todo para que no me dejara. ¿Cómo podía aguantar humillaciones y golpes si mi madre y yo vivimos lo mismo con mi padre? Incluso dejé la universidad cuando él me dejó. ¿Por qué los hombres son así?, ¿No hay hombres buenos?

Me embarqué en un período de soltería en donde, me dije, “haría lo que quisiera”. Ni la marihuana, ni la cocaína, ni los “nuevos hombres” me alegraban. Cada amanecer era gris y no había felicidad. Pensaba que si me suicidaba nadie lloraría por mí. ¿Quién me iba a extrañar si ni quiera vine a este mundo con amor? En el fondo, sabía que la actriz no daba más.

Un día viajé a Temuco en bus. Iba con falda (hacía mucho calor) y me senté al lado de la ventana porque me gusta acurrucarme para dormir en el viaje. En eso, me di cuenta que el hombre que iba al lado mío comenzó a tocarme. Reaccioné, llamé al auxiliar, detuve el bus más de una hora en Loncoche, entablé la denuncia… pero JAMÁS me llamaron. ¿Por qué los hombres son así?, ¿Por qué me tratan así?, ¿Acaso soy yo el problema?

Mucho tiempo sentí la sensación de estar sucia y podrida. Pensaba que los hombres podían notar que fui abusada por mi papá. A veces, de verdad, quería sólo morir pero mi actriz interna me devolvía a la vida. Intenté suicidarme de nuevo, esta vez tomando pastillas. Quedé hospitalizada, me sentí horrible. Ver a mi mamá, de 70 años, sufrir así por mí me partió el alma. Jamás pensé que eso sería mi salvación. Una prima, que siempre quise mucho, me rescató, me fui a vivir con ella al norte, en donde salí adelante gracias a la ayudan de especialistas. Allá, ella me enseñó a quererme, a respetarme, a dejar de menospreciarme. Confronté mis miedos y comencé a despegarme de la actriz. Siento que recién ahí me puse de pie y resucité como un ave fénix. Me empoderé.

Hoy sigo empoderada. Perdoné a mi padre pero no tengo contacto con él. Disfruto de nadar, caminar, de la brisa en mi rostro, de hablar con mi pequeño grupo de amigas. Tengo una perrita que amo y a un hombre que me quiere (y del cual no dependo). Dependo de mí misma para salir adelante y para amarme. A veces necesitamos un aventón pero para eso están mis amigas.

Al punto que quiero llegar con todo esto es el siguiente: una mujer debe amarse siempre aunque te hayan destruido por dentro. Para todas quienes me leen sepan que la guerrera más grande que existe es una misma. Yo soy una mujer y ayudaré a otras mujeres para que no ninguna niña más sufra como yo sufrí. Si todas nos uniéramos y fuésemos UNA ¡este mundo sería distinto! Defendámonos y unámonos para que nunca más nos callen, nos abusen, nos golpeen, o nos humillen por ser mujeres. Enseñemos y vivamos el respeto.

Gracias totales.

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