Testimonio

Un trastorno alimenticio no es un juego

By 13 Diciembre, 2018 No Comments

Depresión endógena es como se conoce comúnmente al diagnóstico que me hizo entender el por qué nunca he logrado sentirme conforme conmigo misma. Ya me había acostumbrado a la terapia y a los tratamientos; pero este año un nuevo enemigo se presentó en mi camino.

Un trastorno alimenticio no es un juego, no es un capricho, ni algo de adolescentes que pasará con el tiempo. Este año logré dimensionar la gravedad de un diagnóstico tan severo. Mirarme al espejo y llorar, vomitar porque no puedo con la culpa, humillarme, maltratarme, alejarme de todas mis amistades, y aislarme para evitar comer fueron formando una enfermedad de la que pensé que no podría salir nunca y que terminaría conmigo. Hasta hoy en día tengo consecuencias: manchas en la piel que salieron por mis bajas defensas, aún se me cae el pelo y se me quiebran las uñas.

Logré salir de esto con la ayuda de suplementos, terapia, y gente maravillosa a mi lado que hicieron darme cuenta de miles de injusticias que antes ignoraba. A pesar que aún no estoy completamente recuperada –aún me cuesta aceptarme como soy o mirarme al espejo y apreciar lo que veo –considero que fui y he sido muy afortunada: miles de jóvenes, niños y niñas no tienen cómo acceder a un médico, a medicamentos, o incluso a alguien que les diga lo valiosos que son. Me parte el alma ver a niñas que desde muy pequeñas parten haciendo dieta y que nos cueste tanto aceptarnos tal cual somos. Cada vez la auto-aceptación es más difícil a causa de todos los estándares que sentimos que debemos cumplir: ¡Y cómo no! Si nos comparamos con modelos que pesan 30 o 40 kilos, cuyas fotos están intervenidas con Photoshop, luego de kilos de maquillaje y un equipo profesional detrás de ellas. Es muy fácil distorsionar nuestra idea de “belleza”.

Gracias a todo esto logré darme cuenta que la belleza es mucho más que estar delgada o ser linda. Aprendí, también, que hay cosas realmente importantes y personas que son mucho más desafortunadas que nosotros. Me asusta pensar que nos han obligado a sentirnos inconformes con nosotros mismos porque les molesta o incomoda vernos seguros. Resulta muy raro escuchar a alguien decir que “se ama”: de inmediato lo caracterizamos como alguien egocéntrico siendo que debería ser la norma.

Actualmente sigo en tratamiento. Lo pasé muy mal pero me ayudó a ver muchas cosas. Hoy tengo unas ganas increíbles por ayudar a los demás.

Leave a Reply