Testimonio

Mi primer encuentro sororo

By 26 Noviembre, 2018 No Comments

Este viernes 24 de noviembre realizamos nuestro primer Encuentro Sororo en Santiago. ¿No sabes qué es, en qué consiste? Compartimos el testimonio que nos envió una rebelde luego de participar de la actividad. ¡Pronto más información porque nos reuniremos de nuevo en diciembre!

Dice así:

Este viernes fui al primer Encuentro Sororo, les quería contar mi experiencia.

La verdad es que llegué muy nerviosa porque no sabía qué haríamos. En la entrada nos hicieron firmar un documento, donde recién caché que no era una charla en la que sólo hay que escuchar sino que había que participar. Eso me asustó porque no soy buena hablando y nunca me había juntado con alguien que participara en La Rebelión del Cuerpo. Es mucho más fácil opinar a través de una pantalla.

El Encuentro comenzó y me fui relajando. La primera actividad fue conversar con otra rebelde y contarle cómo habíamos llegado a La Rebelión del Cuerpo. Lo primero que se me vino a la cabeza fue “no diré nada sobre mi trastorno alimenticio”. Bueno, conversamos y nos fuimos las dos por el tema de nuestras hijas, quienes son la principal razón por la cual estábamos ahí.

La segunda actividad fue juntarnos en grupo y escribir qué dejamos de hacer por lo que dicen los demás y por qué. Me sentí bastante nerviosa, no quería que por lo que dijera se nota mi trastorno de alimentación. Nunca desde mis doce años hasta los veintiocho (ahora tengo 35) usé traje de baño frente a mi familia, me costaba mucho andar hasta en polera. Ahora, ya mayor, sólo uso traje de baño entero. Así que, antes de lanzarme con esto, preferí no ser de las primeras en hablar. Dejé que las otras chicas dieran su opinión y todas, repito TODAS, tenían algún problema con su cuerpo; incluso otras, al igual que yo, no usaban traje de baño. Así que me atreví: conté lo que había dejado de hacer porque sentí el apoyo de no ser la única en sentir inseguridad de su cuerpo.

Ahí pensé que el nombre de esta rebelión tiene mucho sentido. Está perfecto. Me puse a pensar, me quedé para adentro. Todo lo que escuché fue un llamado de atención ya que justo estoy en una recaída de mi trastorno de alimentación. ¿La diferencia? Ya no estoy sola, conocí a otras mujeres bacanes, que luchan por ellas y por sus hijas para que la sociedad cambie. Espero demostrar mi rebeldía con mi ejemplo y empezar a quererme más.

El Encuentro me inspiró a hablar con la polola de mi primo sobre La Rebelión del Cuerpo e, incluso, le conté sobre mi trastorno alimenticio: me atreví y me sentí muy bien. Me ayuda mucho participar de La Rebelión.

Les quería dar mi testimonio para que supiesen que el Encuentro Sororo fue un éxito para mí.

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