Testimonio

Todas las tetas son buenas tetas

By 13 Noviembre, 2018 No Comments

Hay un mes particularmente rosa en Chile en que las mujeres hacen corridas vestidas de rosa/fucsia y ciertas publicidades se tornan de ese color. Muy lindo y pulcro todo, muy de niña bien portada o, en el extremo, de mujer hipersexualizada, todo siempre a medio camino entre el encanto, la ternura erótica y el desnudo. Esa creciente ola rosa -donde se multiplican poleras, lazos y hasta calzados de ese color- tiñe cada año las campañas sobre el cáncer de mama y, quiéralo o no, sigue estereotipando el género.

Acaba de pasar otro octubre rosa – desde 1983 el mes de concientización de esta enfermedad por excelencia – y el cáncer de pecho sigue siendo la primera causa de muerte de mujeres en Chile. 1.500 mujeres fallecen al año por él, una de cada ocho lo tiene, cada tres horas se diagnostica un nuevo caso. Abundan las cifras y tristemente escasean campañas comunicacionales que le hagan peso.

Más números: según el Ministerio de Salud solo un 36% de mujeres entre 50 y 69 años se realiza una mamografías cada tres años, en circunstancias que tienen garantizado este examen en la Atención Primaria de Salud. De acuerdo a una encuesta realizada en 2017 por el Instituto Oncológico FALP, al consultar sobre el hábito de efectuarse el autoexamen mamario una vez al mes, “nunca o casi nunca” fue la respuesta del 74% de las mujeres menores de 30 años y del 66% entre 30 y 40. En una línea similar, hace pocos días el mall Alto Las Condes publicaba en sus redes sociales que el año pasado “sólo se usó el 10% de las mamografías que regalamos”. Esto, a propósito de la campaña #AltoAlCáncer, una de las más conocidas a nivel nacional, que el centro realiza anualmente junto a la Fundación Arturo López Pérez (FALP).

Mientras el gobierno de turno no se esfuerza mucho por hacer campañas con un impacto social real – este año la campaña #DateUnTiempo del Ministerio de Salud pasó sin pena ni gloria – mientras muchas marcas ven en esta enfermedad otra forma de lucro, promueven conceptos erróneos – como el de la prevención cuando en rigor solo existe la detección precoz de este cáncer – y siguen estigmatizando una afección que de por sí ya es dura.

Ejemplos hay varios. La marca de zapatos colombiana Brahma, con locales en Chile, creó este año una línea de modelos rosa para ser promocionados en redes sociales con el hashtag #BrahmaGuerrerasRosa. Cito: “Por la compra de alguno de los modelos se hará la entrega de bonos para que los clientes se realicen el examen de mama gratis”. ¿Marketing tratando de concientizar en salud? Por qué no: Converse, Esteé Lauder, Avon y otras marcas lo hacen y funciona en alguna medida. Pero el método de Brahma es directamente erróneo cuando en su publicidad principal muestran a mujeres semidesnudas, delgadas, altas (ergo, el ideal de “ser mujer”), junto a un hombre (un mastólogo) en figura de protector, salvador. El recurso es pobre, antiguo y vuelve a cosificar a la mujer.

Lo hacemos mal cuando una clínica de Santiago hace una campaña cuya imagen protagonista son guantes de boxeo rosa con la frase: “Para evitar este combate hay que prevenir”. Varias cosas aquí. Tener cáncer no es ir a una guerra. Fui diagnosticada hace seis meses y todavía no entiendo la idea de promover conceptos como “combatir”, “luchar”, “ser heroína”. Me parecen más bien un cliché. Desde mi perspectiva sólo divide a los pacientes en perdedores y ganadores, y sigue estigmatizando la forma de entender el cáncer, impone una manera de enfrentarlo que no tiene por qué resultar igual para todos.

Imposible olvidar la campaña realizada en 2012 por el Servicio Nacional de la Mujer cuando rostros de la televisión –Delfina Guzmán, Mariana Loyola, Consuelo Saavedra-  fueron magistralmente photoshopeados para aparecer calvas y con cara de apesadumbradas, en una especie de lástima bienintencionada y paternalista. ¿Esa es la imagen que queremos que vea una mujer recién diagnosticada? ¿Cómo promover de manera eficaz el autoexamen mamario mensual y la realización de mamografías? ¿Podemos crear campañas que dejen de estigmatizar y superen realmente el establishment machista? Claro que sí. Hay campañas críticas y más lúdicas como la hecha en 2016 por el organismo argentino Macma que reprobaba la censura en redes sociales de pezones femeninos a través de la campaña #Tetasxtetas o las hay preciosas y simples como #TouchYourTits que no recurre al eterno rosa y muestra de paso las pechugas como son: algunas caídas, otras más voluptuosas, asimétricas, planas. Porque digámoslo: enfermas o sanas, todas las tetas son buenas tetas. Tener buenas campañas, excelentes campañas, es lo mínimo que podemos exigir. Más aún sabiendo que la detección precoz del cáncer tiene un alto índice de supervivencia: hasta un 90% de los tratamientos son exitosos si se realizan en su etapa inicial.

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