Feminismo

La Rebelión de los Juguetes

By 4 Agosto, 2018 No Comments

Por Camila Mella

 

Este 5 de agosto celebramos el Día del Niño en Chile. En 1959 la Organización de las Naciones Unidas estipuló el “Día Internacional del Niño” en honor a la aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño en este año. En nuestro país, esta celebración se instauró en 1976, a través del Decreto Supremo N°1.110, conmemorándose el tercer miércoles del mes de octubre. Sin embargo, en 1990 la fecha se cambió para el primer domingo agosto en honor a la ratificación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño el año anterior, el tratado internacional más ratificado en la historia.

Sabemos que hoy no es fácil ser niño o niña. Y, en un día como hoy, no queremos desconocer los escándalos que han develado cómo diariamente se vulneran los derechos de niños y niñas en nuestro país. Tampoco, hoy queremos defender al consumo como un medio legítimo para conmemorar a la infancia ni menos avalarlo como un sustituto ante la vulneración de derechos. Sin embargo, queremos aprovechar la oportunidad que nos da este día para reflexionar sobre el rol social de los juguetes.

¿El rol social de los juguetes? Sí. Es indiscutible que los juguetes – y el juego, en general – despliegan un rol fundamental en combatir (o no) la desigualdad de género. Es a través de los juguetes que educamos: formamos la personalidad de niños y niñas, potenciamos sus intereses, enseñamos valores, reconocemos emociones. Jugando es cómo a niños y niñas se les presenta el mundo, es jugando cómo adquieren habilidades tanto cognitivas como emocionales. Los juguetes, por lo tanto, tienen un rol social porque son nuestras primeras herramientas autónomas de aprendizaje.

Debido a lo anterior es que no hay nada de “inocente” en un “inocente juego de niños”. Al ser herramientas de aprendizaje, los juguetes también son estrategias de socialización. Y, en cuanto tales, responden a estrategias de marketing y publicidad, especialmente para fechas como el Día del Niño y Navidad. Por consiguiente, los juguetes no están exentos de estereotipos de género. ¿Y qué es lo que vemos actualmente? Marketing basado sobre un modelo binario rígido, una división estricta entre “celeste y rosado”, en donde las niñas deben ser tranquilas y vanidosas mientras que los niños deben ser fuertes y competitivos. Bajo esta lógica, los juguetes sientan las bases de la desigualdad de género desde la niñez, y cuyas consecuencias son tanto sociales como personales, yendo desde promover la discriminación hasta limitar los intereses y posibilidades de desarrollo de niños y niñas.

Queremos enfatizar que el problema no son los juguetes sino que su actual forma de marketing y publicidad. No hay nada intrínsecamente desigual en ser “cocinera” o “piloto”; ni en jugar “con muñecas” o “con autos”. Lo dañino radica en la dualidad que clasifica a los juguetes como “de niñas” o “de niños” fomentando que sean empleados sólo por uno de estos grupos. Enseñar desigualdad de género no es un juego. Cambiemos las reglas, no limitemos el juego ni el futuro de niños y niñas. Comencemos “la rebelión de los juguetes”.

2017 © LAREBELIÓNDELCUERPO.ORG