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Un año de rebelión: los eventos que marcaron este año de trabajo

By 30 Julio, 2018 No Comments

Por Alejandra Allendes (Comisión de Contenidos)

 

La Rebelión del Cuerpo cumple un año este 31 de julio, y queremos recordar los dos eventos más importantes que se han realizado en este período. En diciembre de 2017 se llevó a cabo el Primer Encuentro Nacional, en el cual se organizaron las voluntarias en distintas comisiones de trabajo; y en abril de 2018, se realizó la primera versión de Charlas Sororas, instancia donde cinco valientes mujeres contaron sus historias.

PRIMER ENCUENTRO NACIONAL

El 2 de diciembre de 2017 se llevó a cabo el Primer Encuentro Nacional, tras cuatro meses de iniciado el colectivo de La Rebelión Del Cuerpo. A ese momento ya iban más de 600 voluntarias inscritas en todo Chile. Ese día hubo reuniones simultáneas en diversas partes de nuestro país: Antofagasta, Copiapó, La Serena, Valparaíso, Santiago, Rancagua, Talca, Chillán, Concepción, Valdivia, como también en otros países: Argentina, Canadá, España y México.

El fin era convocar a las voluntarias para organizarse en las distintas comisiones de participación (Investigación y Estudios, Contenidos, Comunicaciones, y Educación), para así poder potenciar el trabajo e impacto de La Rebelión en cuanto a sus líneas de trabajo.

A su vez, Fabián Schiaffino, dio una charla sobre presentaciones efectivas, ya que se busca que todas las voluntarias tengan voz en La Rebelión, y así organizar charlas en formato tipo TED con las experiencias de cada una.

CHARLAS SORORAS

Este encuentro se llevó a cabo el sábado 21 de abril en IF Blanco, Fábrica de Medios, donde cinco expositoras realizaron una charla de empoderamiento a partir de sus experiencias personales. Fueron cinco valientes mujeres que inspiraron a las participantes a través de sus historias.

El evento partió mostrando el segundo video realizado por La Rebelión del Cuerpo sobre la crítica destructiva entre mujeres. Este video muestra  diversas mujeres, de todas las edades, tallas, apariencias, diciendo las típicas frases que se dicen entre mujeres (de frente o no). Frases como “igual la media perso ponerse un bikini así”, “¿le viste la celulitis?”, “recuerda que a los hombres no le gustan las mujeres fáciles”. El video que dura aproximados 4 minutos, aboga a cuidar lo que nos decimos entre mujeres, porque como nos hablamos ahora entre nosotras, será como una niña hable de una mujer mañana. Es decir, seamos sororas entre nosotras.

Luego, comenzaron las charlas con Genoveva Tenaillon como la primera oradora. La reconocida blogger y cocinera saludable, relató la historia de su relación con su propio cuerpo, y el efecto que tuvo el entorno en esto. Nos invitó a pensar sobre cómo, desde pequeñas, nuestro entorno nos dicta cómo debemos ser y cómo debemos lucir. Primero, los adultos opinan sobre nuestra apariencia, luego crecemos y nos vemos bombardeadas de estereotipos en revistas, publicidad y redes sociales, todos indicándonos cómo nos debemos ver. Hay que tomar consciencia de esta influencia, y controlarla, ya sea mediante no consumir este tipo de propaganda o hacerlo con moderación, siempre enseñando a los más pequeños que no hay una imagen perfecta. Finalmente, su mensaje fue que seamos nosotras mismas, ya que al final, siempre va a haber alguien que nos va a criticar igual.

María Isidora Serrano ayuda a ingenieras a empoderarse en sus cargos. Su charla se enfocó en como crecemos como mujeres con una enorme sobre exigencia, que va en todo ámbito, desde ser flacas y lindas, hasta buenas pololas, buenas profesionales, y buenas madres. Se nos enseña a tener tal nivel de autocrítica, que constantemente tenemos miedo a estar haciendo las cosas mal, pensando que de esta forma seremos más productivas, cuando es todo lo contrario. Cuando nos tratamos bien, somos más efectivas como profesionales y en todo ámbito en nuestra vida. Tenemos que aprender a ver al error como una oportunidad de aprendizaje. María Isidora nos invita a crear una sociedad donde nuestras niñas quieran ser valientes y no perfectas. A que eliminemos la culpa de nuestras vidas, ya que eso sólo lleva a la sobrecarga. También comentó sobre cómo se nos enseña desde pequeñas a no sentir rabia, como si fuera algo de hombres. Cuando nos enojamos, somos tildadas de agresivas y conflictivas. Pero desconectarnos de la rabia sólo nos enferma. Nos criaron para agradar y ser buenas, por lo que no sabemos poner límites, y no permitirnos poner nuestras necesidades primero. Su invitación fue a que aprendamos a poner límites, a decir que “no”, a ser asertivas y poner nuestras necesidades al mismo nivel que las del resto. A que nos atrevamos a mostrar nuestra inteligencia, reconozcamos nuestros logros, creámonos el cuento, ocupemos nuestro lugar en el mundo, tomemos el poder.

Siguió el turno de Carolina Aspillaga quien enfocó su charla en el amor romántico y cómo los medios han hecho perdurar los estereotipos de género en torno a esto. Disney y las películas nos enseñaron sobre el príncipe azul y como él nos iba a salvar la vida. El amor romántico ha servido para hacer perdurar las desigualdades de género. A tal extremo ha llegado, que un femicidio fue titular en un diario como “el amor y los celos la mataron”. Se nos enseña que el amor de pareja es el más importante, que cuando es verdadero dura toda la vida, y que debe incluir matrimonio, casa, mascotas, e hijos. Las historias de amor abundan en todos los medios, nos dicen qué debemos sentir y hacer si realmente amamos. Se nos muestran dos grandes formas de amar: amor como trabajo (se debe luchar por amor, requiere esfuerzo, sólo depende de nosotras) y amor como pasión (actúo sin pensar por amor). Ambas formas han servido para justificar conductas desiguales. Así llegamos a los cuatro grandes mitos del amor: el amor todo lo puede (la relación debe funcionar, hay que ser capaces de perdonar todo); el amor verdadero predeterminado (la creencia de la media naranja, el alma gemela, el amor de la vida); el amor es lo más importante y requiere entrega total (debemos estar dispuestas a perder nuestra esencia por él); y el amor como posesión y exclusividad (justifica la monogamia y los celos). Todo esto como que existiera una sola manera válida de amar. Se nos enseña que solo el amor de pareja nos hará felices. Carolina nos invita a cuestionar los modelos aprendidos, y ver cuál nos hace sentido, nos hace sentir bien. Así el amor dejará de ser usado como excusa para los celos, violencia, desigualdad de género.

Sara Palma fue la siguiente expositora, quien conmovió a las participantes con su charla sobre críticas destructivas y bullying, basada sobre su propia historia. Su mensaje fue: “Pensar en las cosas que les decimos a otros, y el impacto que pueden tener en ellos. Es importante tomar consciencia sobre cómo nos comunicamos con otros”. Nos invitó a detenernos antes de hacer una crítica, juicio o pelambre, cosas que hacemos usualmente ya que la sociedad en la que hemos crecido nos ha enseñado a ser así. “Pensemos en si lo que vamos a decir ¿ayudará en algo? ¿Será un aporte positivo? Tenemos que replantearnos la forma en que nos comunicamos, sobre todo entre mujeres, ya que al estar en esta lucha necesitamos apoyarnos”, fueron sus palabras. El lenguaje crea realidades. Todo lo que digamos va a influir en nuestros niños y niñas. Es importante educar a nuestras niñas a ser responsables de lo que dicen y decir lo que piensan de forma respetuosa.

“El cuerpo perfecto es el que tiene a una persona feliz adentro, y punto”. Con esta frase partió la charla de la conocida cocinera Connie Achurra. Ella nos contó su historia con 10 años de bulimia, la cual resumió como “llorar, comer, odiarse, y vomitar” a pesar de tener una vida “normal”, con familia, amigos y pareja que la querían. Su historia es como la de tantas otras adolescentes y mujeres. Esta fragilidad y vulnerabilidad la llevó a ser víctima de abusos, pensando que se los merecía. “Mi vida entera estaba determinada por el número que indicaba la pesa” fue una de sus declaraciones. La maternidad fue el gran cambio de switch en su vida, que le dio claridad y sabiduría para terminar con este problema de raíz. Ser un buen referente para sus hijas fue la gran motivación para comenzar a quererse y aceptarse. El gran cambio vino en su alimentación, dejó las bebidas, el azúcar y los alimentos procesados, prefiriendo sólo alimentos naturales. Ahí vino su reconciliación consigo misma y el mundo. Define éste como su primer acto de amor propio y de autocuidado. “No puede ser que la pesa, la huincha, el grasómetro, o todos esos otros instrumentos nos definan y nos determinen. Uno como mujer ama incondicionalmente a todo el mundo, pero ¿a uno misma?”. Ahí nos condicionamos por el resto y cómo nos ve. Gracias a su amor por la cocina, esto se transformó en su nueva labor. “Cambiar el foco de las calorías a los nutrientes”, “bajar de peso porque nos queremos y no porque nos odiamos”, fueron los aprendizajes que quiso compartir con las participantes. “La alimentación como acto de amor propio, no como castigo. Sanar la relación con la comida, fue sanar la relación con mi cuerpo y con mi imagen”, dijo. Finalmente, nos invitó a elegir alimentos para nutrir nuestro cuerpo, mente y emociones.

Nerea de Ugarte, fundadora de este colectivo, dio las palabras de cierre. “El lenguaje crea realidades. Todo lo que decimos influye en nuestros niños y niñas. Es por esto que es tan importante educar a nuestras niñas (y niños también) a ser responsables de lo que dicen y decir lo que piensan de forma respetuosa”.

 

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