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Conversaciones Rebeldes I: Sexualidad y Autoestima en Mujeres

By 29 Junio, 2018 No Comments

Este martes 26 de junio, lanzamos los resultados de la Encuesta sobre Sexualidad y Autoestima en Mujeres en el evento “Conversaciones Rebeldes: Autoestima, Sexualidad y Género”, en dependencias de Fundación Colunga. Luego de la exposición de los resultados, June García (autora “Tan linda y tan solita: El libro del fin del patriarcado”) moderó un panel de conversación integrado por los psicólogos Constanza del Rosario, Rodrigo Jarpa, y Nerea de Ugarte.

A continuación detallamos los principales resultados de nuestro estudio, seguido por comentarios y reflexiones generales de nuestro equipo de investigación integrado por Nerea de Ugarte, Javiera Menchaca y Camila Mella.

1. Autoestima:

Al analizar el puntaje obtenido en la Escala de Autoestima de Rosenberg[1], la mayoría de las entrevistadas declara una autoestima alta (48%), seguida por una autoestima baja (30%) y una autoestima media o moderada (23%). Si comparamos los resultados por tramo etario, a medida que aumenta la edad, aumenta el porcentaje de mujeres que declara tener una “autoestima elevada” (41% entre las menores de 25 años, 53% para el grupo entre 31 y 40 años, y 70% para las mayores de 40 años); y desciende el de quienes declaran tener una “autoestima baja” (36% de las menores de 25 años, 25% para el grupo entre 26 y 40 años, y 17% entre las mayores de 40 años).

2. Autoestima y función sexual:

A nivel general, se aprecia que quienes manifiestan mayores niveles de autoestima reportan, también, una respuesta sexual más satisfactoria en todas sus fases (considerando, como período de evaluación, las últimas 4 semanas).

En relación a sentir deseo o interés sexual, el 20% de quienes declaran una autoestima alta señala haberlo sentido “siempre o casi siempre” (4% manifestó haberlo sentido “nunca o casi nunca”). En contraposición, el 9% de quienes sostienen tener una autoestima baja declara haberlo sentido “nunca o casi nunca” (14% manifestó haberlo sentido “siempre o casi siempre”).

En relación a la excitación sexual durante la actividad sexual, el 56% de las mujeres que declaran tener una autoestima alta señala haberla sentido “siempre o casi siempre” (3% manifestó haberla sentido “nunca o casi nunca”). En contraposición, el 7% de las mujeres con una autoestima baja señala haberla experimentado “nunca o casi nunca” (y el 40% manifestó haberla sentido “siempre o casi siempre”).

En relación al orgasmo o clímax (considerando situaciones de estimulación sexual o actividad sexual), el 41% de las mujeres con altos niveles de autoestima declaran haberlo experimentado “siempre o casi siempre” (y el 10% declara “nunca o casi nunca”). Al contrario, el 19% de las mujeres con baja autoestima declara haber tenido orgasmos “nunca o casi nunca” (y el 27% señala “siempre o casi siempre”).

A nivel general, pero en relación a haber experimentado discomfort o dolor durante la penetración vaginal, no se aprecian diferencias según nivel de autoestima entre las mujeres que declaran haberlo experimentado “siempre o casi siempre”. Por otro lado, las mujeres de baja autoestima que señalan “nunca o casi nunca” haber experimentado discomfort o dolor son el 42%, mientras que las de autoestima alta son un 56%.

3. Satisfacción con la vida:

A nivel general, al analizar los puntajes obtenidos en los distintos indicadores del Índice de Bienestar Personal[2], la dimensión que obtiene el mayor promedio es “satisfacción con tu nivel de vida” con 7,26; mientras que la dimensión con la menor medio es “satisfacción con tu apariencia física” con 5,9.

Al analizar los promedios obtenidos según edad, los indicadores con mayor y menor promedio varían según tramo etario.

Las encuestadas entre 18 y 25 años, obtienen los promedios más altos en las dimensiones “satisfacción con su nivel de vida” (7,2) y “satisfacción con los logros que están alcanzando en la vidas” (7,0). Los promedios más bajos son en las dimensiones “satisfacción con su apariencia física” (5,6) y en “satisfacción con su atractivo sexual” (5,8).

Las entrevistadas entre 26 y 40 años, tienen su promedio más alto en “satisfacción con su vida espiritual y creencias religiosas” (7,3), seguido por “tu estado de salud” y “tus logros personales” (7,2). Sus promedios más bajos son en las dimensiones de “satisfacción con su apariencia física” (6,1) y “satisfacción con su vida sexual” (6,3).

Las mujeres de 41 años o más, obtienen su mayor promedio en “satisfacción con sus relaciones personales” (7,8), seguida por “satisfacción con tu vida espiritual y creencias religiosas”. Sus puntajes más bajos son “satisfacción con su vida sexual” (6,5) y “satisfacción con su seguridad y protección futura” (6,7.

4. Comentarios generales:

Las mujeres entre 18 y 25 años son quienes reportan menores niveles de autoestima y de satisfacción vital, comparadas con sus pares de mayor edad. De hecho, son quienes reportan menores niveles de satisfacción en todas las dimensiones. Relevante es que las dimensiones en que se declaran menos satisfechas son apariencia física, atractivo sexual, y vida sexual. Comparando estos resultados con nuestras encuestas previas, esto se condice con que es la apariencia física el área de su vida frente al cual las mujeres jóvenes sienten mayor preocupación.

En relación a autoestima y función sexual, destaca que a mayor nivel de autoestima se aprecia una respuesta sexual más positiva y más satisfactoria en todas las fases de la respuesta sexual. Especialmente relevante parece ser para alcanzar la excitación sexual y el orgasmo durante los encuentros sexuales, seguido por el caso de deseo sexual.

Desde una perspectiva clínica, Nerea de Ugarte (directora de La Rebelión del Cuerpo) señala que “estas cifras respaldan lo que la clínica ha consignado a nivel individual por años. La educación en autoestima repercute íntegramente en la salud mental, de ahí la importancia de educar desde la infancia. Si relacionamos estos resultados con los de nuestras encuestas anteriores es claro que la comunicación de masas afecta todas las áreas de vida de una persona pues inculca estereotipos, debeísmos, presiones sociales, tabúes, desconexión emocional, desconfianza, inseguridad, y, por otro todo, enseña que el placer es para otro y no para ti misma”. A esto, añade, que “la sexualidad es el mejor contexto para entender a cabalidad la frase de lo personal es político: ser libre, gustarte, disfrutar, sentir placer y apropiarte de él es un acto político en sí mismo, es quitarle poder a todo lo que nos han inculcado culturalmente sobre nuestra sexualidad”. En definitiva, “es un acto feminista hermoso: es poder tener poder sobre ti misma y disfrutarlo”.

Desde una perspectiva sociológica, Camila Mella (directora de contenidos de La Rebelión del Cuerpo) manifiesta que, si comparamos estos resultados con los obtenidos en la Encuesta sobre Comportamiento, Deseo y Satisfacción Sexual (2014), los resultados son consistentes: es la apariencia física la dimensión que reporta menos satisfacción de las mujeres jóvenes, con un promedio de 6,3 entre las menores de 30 años[3]. A ello, Javiera Menchaca (directora de estudios de La Rebelión del Cuerpo) añade que “es interesante observar que los aspectos de la vida en los que se reporta menor nivel de satisfacción son los aquellos relacionados al aspecto física, lo cual enfatiza la necesidad de crear conciencia crítica respecto a los contenidos entregados por los medios de comunicación masiva sobre los cuerpos femeninos y la sexualidad femenina porque son un tema de salud mental”.

5. Marco metodológico: 

Encuesta online con caída natural de respondientes (contestaron la encuesta seguidores de la página #LaRebelióndelCuerpo en redes sociales o a quienes compartieron el link del estudio). Corresponde a un estudio exploratorio en población general (sin resultados representativos a nivel nacional al no cumplir con cuotas por edad, género, ni grupo socioeconómico). En esta oportunidad, el cuestionario se estructuró en tres dimensiones (autoestima, función sexual, y satisfacción con la vida) y se utilizaron instrumentos validados internacionalmente como la Escala de Autoestima de Rosenberg (1995) y el Índice de Bienestar Personal para Adultos (PWI-A) desarrollado por el International Well-being Group (2006) y adaptado por Mella et. al (2015). La muestra consideró sólo a mujeres mayores de 18 años, alcanzando un total de 4.914 casos. El levantamiento de información se extendió entre los días 21 de abril y 5 de mayo de 2018. Se tomó el resguardo

6. Caracterización de la muestra:

Considerando las 4.914 casos, se alcanzó una edad promedio de 26,8 años (SD=7,2; mínimo: 18 años, máximo: 72 años). Según grupo etario, el 51% de las entrevistadas correspondieron a mujeres entre 18 y 25 años, el 44% a mujeres entre 26 y 40 años, y el 5% a mayores de 40 años. El 97,1% de las entrevistadas se declararon chilenas, siendo principalmente residentes de la Región Metropolitana (63%), pertenecientes a los grupos socioeconómicos ABC1 y C2 (92%), y que trabaja o estudia (83%). El 60% de las entrevistadas señaló estar en algún tipo de relación de pareja actualmente, y sólo el 20% declaró tener hijos/as.

 

 

 

[1] Este instrumento se compone de 10 aseveraciones y cuyo puntaje total oscila entre 25 y 40 puntos. Su interpretación es la siguiente: Entre 30 y 40 puntos: autoestima elevada (considerada normal), entre 26 y 29 puntos: autoestima media o moderada (no se experimentan graves problemas pero es conveniente mejorarlas), menos de 25 puntos: autoestima baja (con problemas significativos).

[2] Este instrumento se compone de 9 aseveraciones, que se evalúan según una escala que varía entre los 0 y 10 puntos, donde 0 significa “completamente insatisfecho/a” y 10 “completamente satisfecho/a”. A ellos, agregamos 3 aseveraciones en lo relativo a “apariencia física”, “atractivo sexual” y “vida sexual”.

[3] Pese a que el estudio mencionado es más completo (pues se realizó una encuesta de hogares en paralelo) se compararon los resultados obtenidos en su medición en línea (n=4.298).

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