Feminismo

La oportunidad que nos entrega el día del padre

By 17 Junio, 2018 No Comments

Por Camila Mella para La Rebelión del Cuerpo

 

El origen del día del padre se remonta a inicios del siglo XX en Estados Unidos, cuando Sonora Smart Dodd homenajear a su difunto padre, un veterano de guerra que “se tuvo” que se hacer cargo de sus hijos tras enviudar. A América Latina, la celebración llegó unos años después. Mientras que en algunos países se hizo coincidir con el Día de San José, en honor al padre “putativo” de Jesús, en Chile se celebra el tercer domingo de junio sólo a partir de 1976.

¿Qué conmemoramos en este día? Por definición, la fecha es una celebración de la paternidad y del rol que tiene los padres – o todas aquellas personas que actúan como figura paterna – en la familia y en la crianza de los/as hijos/as. ¿Cómo lo celebramos? La publicidad, año tras año, nos recuerda que regalar a los padres no es algo sencillo ni barato: aparecen avisos que ofrecen “juguetes para papás”, tales como herramientas, perfumes, licores y alcoholes varios, o algo vinculado al deporte de su preferencia (con la bendita coincidencia del mundial de fútbol cada cuatro años, en el mismo mes). Sin embargo, ¿De dónde surge esta complicación?, ¿Por qué el día del padre no tiene la misma importancia comercial o, si se quiere, relevancia cultural que el día de la madre?, ¿Por qué a los padres se les “infantiliza” cuando se celebran? Creemos que una fecha como hoy constituye una oportunidad única para hacer una revisión crítica de la paternidad.

Todas las estadísticas constatan la desigual distribución de los trabajos reproductivos y de cuidado entre padres y madres. La Encuesta Nacional de Uso del Tiempo, por ejemplo, muestra que las mujeres pasan el doble de horas que los hombres dedicadas al trabajo doméstico. En términos de estructura del hogar, según el Censo 2017, se aprecia el descenso de los hogares biparentales y el aumento de los hogares monoparentales con jefatura femenina. La presencia y el involucramiento masculina en la vida doméstica, cuestión que ratifica la última encuesta Adimark: sólo el 63% de los padres chilenos vive con sus hijos/as, mientras que un 53% está a favor del postnatal masculino y el 25% cree que preparar la comida es responsabilidad exclusiva de la madre.

Creemos que estas cifras son ilustrativas de la siguiente paradoja: el “hombre proveedor” abruma con su testosterona en el espacio público mientras que el padre se anula, se infantiliza, o se resiente en el espacio doméstico. De allí, que nacen comentarios como “mi marido es mi hijo mayor” o “los hombres siempre serán niños”. Por ello, cuando decimos que hoy es una oportunidad única para hacer una revisión de la paternidad nos referimos a que es una chance única para reflexionar sobre las relaciones de género que establecemos en nuestra vida personal, en nuestros hogares. Y, sí, sabemos que hoy la tendencia es hacia posiciones y prácticas más igualitarias. No podemos desconocerlo. Sin embargo, tampoco podemos desconocer que los padres – por presencia o ausencia – aportan modelos identitarios de referencia sobre qué es ser hombre, qué es ser padre, y cómo construir hogar, los cuales incidirán en las relaciones personales y expectativas de vida tanto de sus hijas como de sus hijos.

Creemos que debemos avanzar hacia una paternidad positiva: los padres no son sólo proveedores, por ende, deben involucrarse en la vida doméstica y en el cuidado. Al hacerlo, defendemos relaciones personales más igualitarias, equitativas, presentes, y comprometidas, que no sólo beneficiarían a hogares particulares sino que, también, serían un poderoso factor de transformación de los roles de género. En este sentido, como canta Anita Tijoux, “(…) la pelea comienza por el nido”. Porque “hacerse cargo” de los hijos no es un milagro para conmemorar, como hizo Sonora Smart Dodd más de cien años atrás… es a lo mínimo que podemos esperar.

 

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