Derecho

¿Por qué los estereotipos de género y estándares de belleza afectan derechos fundamentales?

By 11 Mayo, 2018 No Comments

Por María Gabriela Vásquez y Rosario Asenjo para La Rebelión del Cuerpo

Cuando nos avocamos a la discusión sobre los estereotipos de género y estándares de belleza y por qué estos temas deben ser regulados, primeramente es necesario comprender estos dos conceptos: “estereotipos de género”  y “estándares de belleza”.

Los estereotipos de género se explicarían como un determinismo biológico a través de diferencias entre sexos; qué significa o debería significar el ser mujer o ser hombre.[1]  En el derecho internacional de los derechos humanos se le han considerado como prejuicios y atributos exigidos por sociedades, decretando, de esta manera, qué características o funciones deben cumplir una persona debido a su género (ligado al “sexo biológico”). En otras palabras, y con ejemplos sencillos, los estereotipos de género responden a la típica frase de “la mujer a la casa y el hombre al trabajo”, “la mujer es débil y el hombre es fuerte”, o al mandato social de “los hombres no pueden usar rosado, ni usar vestidos” y que “las mujeres no saben conducir”. En definitiva, se tratan de una serie de distinciones que pueden llegar a ser tremendamente ridículas pero violentas.

Dentro de los estereotipos de género se encuentran los estándares de belleza, los cuales constituyen una construcción social que dibuja el marco de qué se considera como bello para cada género. Así, surge el ideal de belleza femenina asociado a la delgadez, a las curvas, al pelo largo, y a la piel sin marcas; mientras que el ideal de belleza masculina (más laxo, por cierto) se vincula a la altura y a la fuerza física, entre otros rasgos.

Es importante mencionar que además de una serie de autores y organismos, la misma Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (OACDH) ha considerado los estereotipos de género como factores que afectan derechos y libertades fundamentales. Una serie de trabajos e informes han sido desarrollados en cuanto a este tema. Las que pueden encontrarse en la página de dicha institución y otras disponibles en Internet. Les invitamos a leerlos.[2] 

¿Por qué afectan los derechos fundamentales?

Históricamente, estas construcciones sociales han llevado a que se genere, por ejemplo, roles específicos para hombres y mujeres en la vida social. En muchos casos, y debido a una mayor exigencia respecto al género femenino, en la mayoría de las culturas (principalmente occidentales) ha derivado en una clara subordinación de la mujer al hombre (o de lo femenino o no-masculino frente a lo masculino). Lo anterior varía dependiendo de las tradiciones y  sociedades; sin embargo, en muchos casos ha quedado arraigado en sus legislaciones como ocurre en nuestro propio ordenamiento jurídico. Nuestra carta fundamental consideraba a la mujer “incapaz” de manera tal de requerir la autorización del marido para distintos actos y disposición de bienes,  lo que se mantiene para efectos del régimen de sociedad conyugal en pleno siglo XXI.[3] Recordemos que nuestro Código Civil (inspirado en el Código de Napoleón) ha sido replicado o servido de base para otras legislaciones en Latinoamérica, repitiéndose esta situación en otros países vecinos.  Y así podríamos encontrar claros ejemplos a nivel histórico y mundial, con casos sumamente violentos. Seguramente, a nuestras mentes recurren imágenes como abusos en el Medio Oriente, en sectores más vulnerables económicamente, pero seamos realistas: es bastante más transversal  y cotidiano de lo que creemos.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en diversas resoluciones, ha señalado algunas medidas que deben adoptar los Estados para superar la discriminación estructural que sufren las mujeres catalogada como “sistemática” debido a su condición de género. Es latamente conocido el caso de la matanza de “campo algodonero” en México a raíz del cual la Corte señala que los motivos de los homicidios de esta mujeres “están influenciados por una cultura de discriminación contra la mujer basada sobre una concepción errónea de su inferioridad”[4]

Volvamos a Chile, si bien la Constitución de la República – como cuerpo normativo que enmarca a los demás – establece el derecho a la igualdad entre las personas que puede llevarse a variados ámbitos, es importante destacar que Chile ha ratificado en 1989 la Convención para la Eliminación de toda forma de Discriminación contra las mujeres adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas[5], la cual consiste en un compendio de principios que además crea obligaciones para los Estados de promover la igualdad entre ambos géneros. En sus primeras líneas ésta prescribe que “(…) para lograr la plena igualdad entre el hombre y la mujer es necesario modificar el papel tradicional tanto del hombre como de la mujer en la sociedad y en la familia”, vale decir, los mismos estereotipos de género.

Ahora,  ¿Esto incluye los estándares de belleza?

Sin duda, y así se ha señalado internacionalmente no sólo por la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, sino que también por la Organización Internacional del Trabajo quienes el año 2008 en su libro “ABC de los derechos de las trabajadoras y la igualdad de género” señala: “La igualdad por lo que respecta al género supone que todas las personas de uno y otro sexo son libres de desarrollar sus capacidades y elegir sus opciones sin limitaciones impuestas por estereotipos acerca de los papeles de un sexo o del otro o de las características de los hombres y de las mujeres.”[6] En los estereotipos de género se contemplan los estándares de belleza que son impuestos por la sociedad y más duramente por la publicidad, el marketing, y las industrias de la belleza, farmacéutica, y de la alimentación, y los medios de comunicación.

Sobre los medios de comunicación es preciso señalar que crean bruscamente una imagen de cómo deben ser las mujeres y hombres perfectos, imponiendo patrones físicos ajenos a nuestras características naturales y como única fuente de éxito, felicidad, y seguridad.  No obstante, este mandato ha sido mucho más estricto para el caso de las mujeres debido a que históricamente han sido los hombres quienes han estado en posiciones de poder (político, económico) imponiendo estándares estrictos y poco realistas a las mujeres, y afectando el autoestima de niñas, adolescentes y mujeres de todas las edades. Estudios que se encuentran en esta página han demostrado resultados que no quisiéramos que fueran reales. No queremos ahondar en esto pero basta leer los testimonios publicados en esta misma página.

Queremos remarcar que la problemática anterior no es un tema ajeno al derecho pues existen legislaciones que han adoptado medidas como Francia e Israel. Ambos países cuentan en la actualidad con leyes que exigen marcar las fotos de publicidad que han sido retocadas, con el fin de evitar estándares sobre imágenes falsas.[7] En este sentido, cuando la Rebelión del Cuerpo pide legislar lo hace con justa razón: ésta no es una solicitud ajena al derecho. Asidero legal ya existe en nuestro propio ordenamiento jurídico, pero aplicado vagamente.

El requerirlo se basa en la dignidad humana, en libertades personales, en evitar limitaciones, en el mundo laboral, en la salud y un sinfín de materias que recaen precisamente en derechos que el Estado debe asegurar a todas las personas. Esto nos compete a todas y a todos.

 

*María Gabriela es Licenciada en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, y Rosario es abogada de la misma casa de estudios.

 

[1] “Los estereotipos de género en el Derecho y su impacto en la pobreza de las mujeres en América latina” Aline Rivera Maldonado. Disponible en: http://www.mufm.fr/sites/mufm.univ-toulouse.fr/files/evenement/symposium/ponencias/aline_rivera_maldonado_0.pdf

[2] “Los estereotipos de género y su utilización” Oficina del Alto Comisionado. Disponible en: http://www.ohchr.org/SP/Issues/Women/WRGS/Pages/GenderStereotypes.aspx

[3] Esto se mantiene en varios aspectos del régimen patrimonial en el matrimonio llamado  sociedad conyugal.

[4] Cuadernillo de Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Nº 4: Género. Disponible en: http://www.corteidh.or.cr/sitios/libros/todos/docs/genero1.pdf

[5] Convención para la Eliminación de toda forma de Discriminación contra las mujeres. Disponible en: https://www.unicef.org/panama/spanish/MujeresCo_web.pdf

[6] “ABC de los derechos de las trabajadoras y la igualdad de género” Oficina Internacional del Trabajo. Disponible en: http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/@dgreports/@gender/documents/publication/wcms_094520.pdf

[7] Sobre estas leyes ver: Estándares de Belleza, Publicad y Legislación.  María Gabriela Vásquez Moncayo. Disponible en:  http://www.lwyr.cl/opinion/estandares-de-belleza-publicidad-y-legislacion/